El ex presidente ejecutivo de la rama de fútbol de la UC conversó con Radio de la Cato sobre su paso por el club, los buenos y malos momentos que vivió y el presente del plantel con Gustavo Poyet.

Andrés Tupper fue, entre fines de 1999 y hasta comienzos de 2006, el presidente ejecutivo de la rama de fútbol de Universidad Católica. Bajo su mandato el club consiguió dos títulos, pero también atravesó momentos muy complejos dentro y fuera de la cancha.

En conversación con Radio de la Cato, el otrora directivo abordó su llegada al club, los técnicos con los que le tocó trabajar, y también el difícil presente que vive el actual plantel con Gustavo Poyet.

LLEGADA AL CLUB:

“Quise trabajar en el club después de la muerte del ‘Mumo’. Me acerqué a Germán Lyon, presidente de la Rama de Fútbol y mi tío, y le dije que quería colaborar con el club, en lo que fuera. Sentía la necesidad de mantener el apellido. Me propuso entrar a su directorio y le dije que no, que quería estar en el fútbol formativo y partir de abajo”.

“Germán Lyon se fue el 96, Juan Carlos Benítez pasó a ser el presidente de la Rama y yo quede trabajando en el fútbol formativo con Hernán Reyes. Con su renuncia, quedé como presidente del área de cadetes y ahí empecé a participar en las reuniones de directorio del fútbol profesional”.

PRIMEROS AÑOS COMO PRESIDENTE EJECUTIVO:

“El 99 hubo una serie de problemas internos, por lo que el directorio de la Fundación decidió hacer un cambio radical y crear la presidencia ejecutiva del fútbol, para que una persona estuviera full time en el cargo. Era una época difícil en el fútbol chileno, los clubes tenían muchos problemas económicos, no había dinero de la televisión y la gente casi no iba al estadio. En nuestro caso, teníamos una planilla casi impagable, porque estaban Nelson Tapia, Miguel Ramírez y el ‘Pipo’, entre otras figuras”.

RENUNCIA DE CARVALLO Y ARRIBO DE WIM RIJSBERGEN:

“Fernando Carvallo renunció a solo semanas de que yo asumiera como presidente ejecutivo. Dada la crisis económica, el directorio decidió dejar como técnico a Wim Rijsbergen, a quien habíamos traído para que se hiciera cargo del área técnica del fútbol formativo. Hubo que convencerlo porque no era su intención. El plantel se estaba despotenciando, pasamos a muchos chicos al primer equipo y él tuvo una serie de problemas de comunicación”.

DESPIDO DEL HOLANDÉS Y EL PROCESO DE JUVENAL:

“Tras perder la final de la liguilla del 2000, al año siguiente el inicio no fue auspicioso. La situación estaba muy mala, el plantel estaba peleado con Wim y decidimos hacer el cambio, por lo que trajimos a Juvenal. Nos resultó porque terminamos siendo campeones del Apertura 2002 después de pelear el título de 2001 hasta la última fecha. Fue una emoción gigantesca levantar la copa por primera vez en San Carlos, y después el Clausura lo teníamos ganado, pero hubo problemas internos que nos costaron la final ante Colo Colo. Fue un golpe duro y Juvenal decidió irse porque tenía expectativas superiores a las que podíamos cumplir”.

EL FRACASO DE ÓSCAR GARRÉ:

“Después del 2003 con Meneses, cometimos el error más grande de todos. Las opciones eran Garré y Arturo Salah, tuvimos varias reuniones y finalmente, en una decisión que siempre se me achacó a mí, llegó Garré. Además, Arturo se bajó de las negociaciones cuando supo que estábamos conversando con otro técnico. Fue un período terrible, todas las mañanas me levantaba y me preguntaba cuánto iba a durar, porque de verdad no se veía mejoría”.

“Estábamos acostumbrados a un estándar de profesionalismo de los cuerpos técnicos, y desde el primer día nos dimos cuenta que no se cumplía con él. Fumaba en el camarín, los jugadores llegaban a entrenar y no había nada preparado, el pasto estaba sin cortar y el equipo no jugaba a nada. La cosa no dio para más y Jorge Pellicer me propuso un camino que me pareció razonable”.

POSIBLE PARTIDA Y EL TRABAJO DE JORGE PELLICER:

“En su primer partido perdimos 0-4 con Unión, con gol de Sebastián Rozental. Todo el mundo empezó a pedir mi cabeza, pero no quise ser la ‘rata’ que abandonaba el barco. Me quería ir cuando estuviéramos bien y con la casa en orden. Hicimos lo que había que hacer, sacamos a muchos jugadores y la base terminaron siendo jugadores de casa. Afortunadamente con Jorge se hicieron muy buenos torneos y pudimos ser campeones del Clausura 2005”.

Andrés Tupper (izquierda), junto a el ex presidente de la Fundación Jorge O’Ryan y su sucesor en la presidencia ejecutiva, Felipe Achondo.

EVALUACIÓN DE SU ETAPA EN LA UC:

“Me fui satisfecho, contento y la conciencia tranquila. Tomamos decisiones difíciles y pasamos por muchos problemas económicos, pero logramos ordenarnos y conseguir un par de éxitos deportivos. Estoy feliz de haber colaborado con un granito de arena a la historia del club”.

RENOVACIÓN DEL ACTUAL PLANTEL:

“La receta es renovarse no solo en el fracaso, también en el éxito. Después de la buena época de 2004 y 2005, quisimos renovarnos pero Jorge prefirió mantener a gran parte del plantel, y el 2006 fue un mal año deportivo precisamente porque no hicimos cambios. Ahora pasó lo mismo pero en distintas circunstancias. Ningún jugador de la categoría de los nuestros iba a aceptar renovar contrato solo hasta final de un torneo ya en disputa. Me imagino que el “Tati” y los dirigentes sí tienen preparada una renovación para más adelante”.

EXIGENCIAS DEL PÚBLICO Y EL SUEÑO DEL ‘TETRA’:

“Yo creo que tenemos un público muy exigente, que espera siempre que el equipo gane y que no toma en consideración todas las situaciones que atravesó el plantel entre 2020 y este año. No es factible ganar siempre, los otros equipos también se renuevan y son competitivos. No tengo dudas que volviendo algunos jugadores, y evitando más lesiones, vamos a pelear el título hasta el final. La diferencia de cinco puntos es mínima, ganándole a Colo Colo reducimos diferencias y el campeonato no está para nada definido”.

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