La del uruguayo es la peor campaña en Cruzados desde que el ex entrenador de Boca fuera despedido en noviembre de 2014.

Era el 16 de abril del 2014 y Jaime Estévez anunciaba ante el directorio de Cruzados S.A que daba un paso al costado como presidente de la organización deportiva. Con él también se iba Martín Lasarte, el técnico uruguayo arrastraba en sus hombros tres segundos lugares en un año. La sequía de títulos era la razón principal de ambos.

Tras la decisión, el técnico charrúa declaró en radio ADN que “tomé la decisión con una profunda reflexión. Entendí que era lo mejor, porque no podía hacer rehén al club de una circunstancia muy cruel”.

Así comenzaba la era de Luis Larraín, quien pretendió en primera instancia incorporar en el club al técnico del momento, Eduardo Berizzo. La historia que sigue después ya es conocida….

Es así como llega a San Carlos de Apoquindo Julio César Falcioni, por ese entonces ex técnico de Boca Juniors y conocido por su juego altamente defensivo, pero efectivo.

Sin embargo, tener un buen currículum no siempre resulta a la hora de cumplir de manera correcta las funciones. Durante el 2014 Universidad Católica realizó su peor inicio de campaña desde 1975 y se ubicó en la décima segunda ubicación. Además, fue eliminada tempranamente de Copa Chile y de la Copa Sudamericana.

Es con estos antecedentes, que el 11 de septiembre de dicho año, Luis Larraín decide dar una conferencia de prensa en el aeropuerto de Santiago, donde indicó que “como presidente no estoy conforme. Hemos citado una reunión de directorio, con la visita del técnico para que se estudie a fondo las razones de por qué estamos como estamos… Esta situación de proyectarse es insostenible”.

Sin embargo, y a pesar de sus palabras, no ocurrió nada. Julio César Falcioni continuó siendo el director técnico de la UC. ¿Las razones? Principalmente dos sostuvieron su continuidad. Por un lado, su salida implicaba un gasto cercano a los $380 millones y por otra parte el campeonato nacional tendría un respiro producto del 18 de septiembre, lo que le daba tiempo para mejorar las cosas. Esto sabemos fue un grave error.

Hoy, siete años después, la Católica vive con su técnico una crisis relativamente similar. Si bien los presentes y objetivos son distintos, la UC arrastra su peor racha en los últimos cuatro años y la continuidad de Gustavo Poyet parece sostenerse por razones similares a las que vivió Falcioni en su momento. ¿Por qué?

El pasado 03 de agosto diversos, medios señalaban que 500 mil dólares le costaría a Cruzados el despido de Poyet, y por otra parte se hablaba de distintas posturas por parte del directorio respecto de su salida.

A esto se suma que la fecha triple de eliminatorias desviará de la esfera pública las decisiones tomadas por el uruguayo, entregando un pasajero respiro a la institución.

Eugenio Tironi y Ascanio Cavallo hablan en su libro sobre comunicación estratégica que “las crisis mal gestionadas pueden pulverizar en pocas horas la imagen y prestigio de una marca, y con ello el patrimonio de una organización”. Esto lo vivió Luis Larraín en carne propia y si bien Juan Tagle es por lejos el mejor presidente de la historia de Cruzados, y siempre será recordado por su gran gestión, de seguir la mala relación ya percibida entre jugadores e hinchas con Gustavo Poyet, no tomar una decisión pronta respecto a su salida puede generar una mancha en su tremenda administración del club.

El presente es que el técnico uruguayo sigue estando en la UC y que este sábado, ante Palestino, se jugará su continuidad con el objetivo de callar las críticas y de traspasar una vez por todas ese estilo europeo que tanto ha buscado transmitir en los jugadores.

¿Pero si pierde, será mejor que siga la senda de Martín Lasarte el 2014 y dé un paso al costado?  La respuesta la sabremos con el correr de los días…